11 de Agosto. Arranca el día y con él, la idea en mi cabeza de realizar fotografía nocturna sobre el fenómeno astronómico por excelencia en nuestro país, las Perseidas. Conforme avanza el día, voy preparando el material para la salida, pero el tiempo atmosférico me prepara una amarga noticia. A primera hora de la tarde, el día comienza a cerrarse con una bruma oscura, similar a la polución o smog de las grandes ciudades. Esta “niebla negra” será la encargada de teñir de color anaranjado la luna durante esa jornada, al tiempo de arruinar mis planes fotográficos sobre las preciadas lagrimas del señor Lorenzo.

Pero es en torno a las 10:30 de la noche, ya sin esperanzas de salir a hacer nocturnas, cuando leo en la prensa digital que a escasos kilómetros de mi casa se está produciendo un incendio forestal, el cual, lleva más de cinco horas devorando monte y avanza fuera de control hacia zonas pobladas. Decidí entonces, ya que tenía todo el material preparado para realizar “disparos”, acercarme hasta esa zona para ver la evolución del incendio y realizar alguna fotografía.

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Cené tranquilamente y me dirigí hacia el Val, lugar en donde el incendio avanzaba lento por la escasez de viento, pero contante por la sequedad de este verano y la cantidad de maleza de los montes de esa zona. Al llegar al lugar me sorprendió la cantidad de curiosos que arrastraba este incendio. Yo, que años atrás he participado en la extinción de numerosos incendios como bombero forestal, se que a la zona suelen acercarse curiosos y gentes cercanas a ver la evolución del fuego, pero esta vez era algo excesivo. Una legión de personas con los coches orillados en las cunetas de las pistas y carreteras de acceso al incendio, equipados con teléfonos y tablets para tomar “fotos” de fuego.

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LLamas de más de 30 metros de altura

 

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Al fondo de la imagen Valdoviño

 

A mi llegada a la zona de Lobeiro, los agentes y brigadistas estaban preparando un contrafuego para detener el incendio antes de que este, llegase a las casas de la zona. Cuando el contra y el propio incendio se encontraron, lo hicieron en una zona arbolada y el incendio se torno de copas, generando un espectáculo impresionante, con llamas de 15 metros por encima de los propios eucaliptos. Un momento espectacular a la par que triste debido a la destrucción y desolación que esto genera. De ahí que esa noche las lágrimas no fueran de san Lorenzo sino… Forestales

Lágrimas Forestales
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